miércoles, 10 de agosto de 2011

Nunca es buen momento


¿Quién no ha utilizado alguna vez aquello de "no es buen momento" para justificar la pereza y la falta de decisión, o para aliviar la frustración ante el fracaso de algún proyecto? La que escribe reconoce sin pudor haberlo hecho en repetidas ocasiones, y no descarto echar mano del recurso en el futuro, si se tercia.

Corría el mes de marzo cuando por casualidad, o no, cayó en mis manos una interesante convocatoria relacionada con el trabajo que desempeño y que, contra todo pronóstico, hace una larga temporada que me aburre mortalmente. Disposición y oportunidad coincidían en el tiempo, podría decirse que era buen momento. Por suerte, por desgracia o quizá porque en realidad no era buen momento, el proyecto fracasó.
Pese a todo, para no desperdiciar el trabajo ya hecho y, por qué no admitirlo, por prurito profesional, decidí insistir, aunque sin demasiado convencimiento. Me pregunto si ése será precisamente el secreto: no desearlo con mucha ansia para que ocurra......

Ahora no es buen momento, pero sigue siendo una oportunidad para ver mundo, aprender y salir del estancamiento que empieza a asfixiarme. Tal día como hoy dentro de un mes será sábado y estaremos colonizando nuestro hogar provisional en tierra belga, al que abriremos una ventana desde aquí. Será un largo, y me atrevo a pronosticar que gris, otoño.


De acuerdo en que el título puede no resultar un alarde de imaginación, pero tras unas cuantas vueltas, he de admitir que no demasiadas, parece que encaja razonablemente bien con las (escasas) pretensiones de la historia. Siempre me han caído simpáticas estas verduritas por menudas y saltarinas, pero sin embargo contundentes. Además, suelen ser un plato invernal.

Así pues, serviremos desde Bruselas historias intrascendentes, rincones con encanto, largos paseos y otros descubrimientos, mientras practicamos nuestro escaso francés. Hasta entonces, quien quiera acompañarnos en los preparativos será bien recibido.



Bendita tecnología y larga vida a internet, que acorta tiempos y distancias.